Bruja Luna, Rey Araña de Marlon James: La rebelión de Sogolon
‘Bruja Luna, Rey Araña’, la
segunda entrega de la trilogía Estrella
Negra de Marlon James, vuelve al épico y vibrante universo africano que
conocimos en ‘Leopardo Negro, Lobo Rojo’. Esta vez, el foco está en la vida de
Sogolon, la Bruja Luna, quien protagoniza una trama igual de violenta y
provocadora, pero narrada desde una perspectiva más estructurada que la de la primera
entrega.
En lugar de centrar la narrativa
en la búsqueda de un niño desaparecido, como en ‘Leopardo Negro, Lobo Rojo’, ‘Bruja
Luna, Rey Araña’ cambia el enfoque hacia los orígenes de Sogolon. Desde su
brutal infancia marcada por la pérdida y el abuso, hasta su ascenso como una
leyenda imponente, la novela construye un relato más cohesivo pero igualmente
visceral.
A través de la vida de Sogolon,
James nos presenta a una protagonista compleja que desafía las expectativas
sociales y rompe con los estereotipos de género. No es una heroína tradicional;
en cambio, su historia nos ofrece una visión cruda y multifacética de una mujer
que sobrevive en un entorno dominado por la violencia sistémica que enfrentan
las mujeres y la desigualdad, todos elementos que moldean el tiempo histórico y
las relaciones sociales en la ficción.
El relato de Sogolon comienza en
un entorno hostil. Tras huir de su confinamiento en un termitero, donde fue
encerrada por sus propios hermanos, se ve forzada a trabajar en el prostíbulo
de la señorita Azora en la ciudad de Kongor, lugar donde adopta el nombre de su
madre. Su destino cambia cuando la noble Komwono la rescata de ese entorno,
pero no sin antes enfrentarse a un episodio brutal: el amo de la casa intenta
violarla, y una misteriosa fuerza (que no es viento) lo empala en una viga, en
un hecho inexplicable que se repetirá a lo largo de la vida de Sogolon. Aunque
nadie parece atribuirle estos actos, se va revelando su poder latente, una
energía explosiva que emerge en momentos de desesperación.
Una vez en la corte real de
Fasisi, la joven Sogolon se encuentra atrapada en las intrigas dinásticas de
una familia real en constante lucha por el poder. La sucesión de los reyes
debería pasar a través de los hijos de la hermana del monarca, pero cuando
Emini, la hermana del rey, es descubierta tomando amantes para concebir un hijo
varón, es desterrada junto con Sogolon. Este exilio se convierte en un punto de
inflexión cuando son atacadas por los mingis, demonios enviados por Aesi, el
consejero real, quien se erige como el gran antagonista de la novela. Sogolon,
única sobreviviente, destruye a los demonios en una explosión que marca su
renacimiento, una metamorfosis que la convierte en un ser aún más formidable.
El Aesi, una figura “casi”
inmortal con poderes divinos, no solo representa el antagonismo político; es
también el objeto de la venganza de Sogolon, especialmente después de que él
asesina a un miembro de su familia. James utiliza temas como el olvido y la
memoria de manera magistral, explorando cómo la manipulación de los recuerdos
afecta la identidad y el control sobre uno mismo. Aesi, a pesar de su capacidad
para borrar memorias, nunca consigue penetrar la mente de Sogolon, lo que
destaca su resiliencia inquebrantable. En este contexto, los griots, guardianes
de la memoria histórica, son perseguidos por su supuesta alianza con las
brujas, lo que añade una dimensión cultural rica a la historia.
En medio de esta trama cargada de
violencia y poder, personajes secundarios como Keme, un guardia real con la
habilidad de convertirse en león, y Bunshi, un hada del agua, desempeñan roles
esenciales. Aunque Sogolon siempre se ha salvado a sí misma, su relación con
Keme evoluciona, rechazando los roles tradicionales de dependencia. Sin
embargo, cuando Sogolon queda embarazada, percibe el control de Keme como un
intento de aprisionarla. Esta tensión se resuelve en un vínculo donde ambos se
aceptan tal como son, sin necesidad de rescates heroicos ni salvadores.
La relación entre Sogolon y Keme
se convierte en uno de los pilares emocionales de la narración. Sus
enfrentamientos verbales son tan intensos como encantadores, y aunque tienen
hijos juntos, Sogolon no encuentra paz. Llena de una rabia que no tiene un
objetivo claro, la joven mujer se disfraza de hombre y lucha en arenas
nocturnas, buscando en la violencia una liberación que nunca llega.
Tras el ataque a su familia por
parte del Aesi, Sogolon se retira a vivir sola en el bosque, aislada del mundo
y sumida en su propio dolor. A los veintidós años, decide alejarse del contacto
humano y se refugia en una vida de olvido, consumiendo drogas para poder dormir
y sobrellevar su sufrimiento. Sin embargo, su despertar llega cuando siente la
necesidad de proteger a otras mujeres y niñas, y es aquí donde renace como una
figura legendaria: la Bruja Luna, venerada por las mujeres que le ofrecen plata
a cambio de vengarlas. Este acto de devoción simboliza la conexión entre
Sogolon y las mujeres, quienes la elevan a la categoría de leyenda.
El estilo de Marlon James es visual,
casi cinematográfico, con una prosa hermosa y evocadora que convierte las
escenas en paisajes vivos. La mitología africana es el corazón de este mundo,
lleno de criaturas míticas como el Ninki nankas (dragón africano), hadas yumbós,
espíritus protectores y demonios destructivos. Además, James destaca las
ambigüedades entre la verdad y la leyenda, un tema recurrente en la narrativa
de la ‘bruja’, quien se debate entre aceptar la versión escrita sobre ella o encontrar
su verdadera identidad.
En su último enfrentamiento, Sogolon busca venganza contra el Rastreador, figura central en la primera novela, en una batalla que va mucho más allá del conflicto físico. Marlon James la construye como una mujer poderosa e indómita, pero también vulnerable y profundamente humana. No necesita banderas para ser recordada: es su dolor, sus decisiones y su lucha lo que hace que otros, especialmente mujeres, la conviertan en leyenda. Bruja Luna, Rey Araña no se alinea con una ideología específica; es un testimonio del poder de la ficción y de cómo los demás y, en última instancia, la historia moldean a una persona hasta transformarla en algo más grande que su propia vida. Así, Marlon James entrega una obra magistral que no solo desafía las convenciones del género, sino que también nos invita a pensar en el lugar donde nacen la memoria y la leyenda.
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